nuestra mirada de una pintura, como lo que nos conmueve de un poema revele tantos paradojas.
una íntima afinidad, la clara certeza de reconocerlo como criatura nuestra (recordemos a
Borges pidiéndonos perdón por usurpar “nuestros” poemas), como una inconfesada discordia
y esta discordia, esta aparente disonancia, transformada en ocasiones en obsesión, en una
convulsa historia de amor, nos constituye igualmente , como la cara y cruz de una misma
moneda. Y es que tanto como nuestros acuerdos y nuestras sintonías, nos conforman
nuestras paradojas.
Esa memoria, es la que ponen al descubierto los artistas aquí reunidos y la que nos
invitan a compartir. Una visión del conjunto de las obras revela enseguida que desde el
siglo XXI las miradas pueden ya extenderse con total libertad en muchas direcciones .
Algunos han elegido una obra antigua, occidental (Mañas, Moro, Szenczi, Sicre,
Franco, Quintero, Rivero, Arguello) u oriental, (Dis Berlín, Soto Mesa) y otros se han
decidido por artistas del siglo XIX, como Balanzá, o por maestros del siglo pasado
como Mestre, Prims, Cuellar, Flores, Bloise, Armenta, Lanzillotta o Carlos
García-Alix. De entre ellos, están los que se han quedado con la forma y los colores
reducidos a su esencialidad, o los que han prestado atención a ese fragmento del que,
al margen del tema, tantas veces se prende nuestra retina. Están también los que
han querido reflejar el momento mágico del encuentro, el ensimismamiento de la
contemplación, y con ello el sueño de fundirse con la obra, de formar parte de ella.
Son dieciocho pintores y una escultora, a los que la Galería Tercer Espacio ha planteado este desafío.
El resultado son diecinueve memorias, diecinueve cruces de miradas y
diecinueve apasionadas historias.
María Escribano.